“No conviene que la opinión y las leyes estén en las mismas
manos, y que toda la fuerza esté concentrada en el gobierno”
Simón Bolívar.
Simón Bolívar, conciente de los peligros que acechan a la libertad, siempre les recordó a los hombres de armas que “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es arbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad” El Presidente Chávez, que reivindica con orgullo ser soldado, heredero de las glorias del libertador y su exegeta infalible, esta obligado a revisar su manera de actuar, ya que es radicalmente opuesto a las enseñanzas que nos lego nuestro padre de la patria. Cerrar medios de comunicación social, no hace recordar que Bolívar también alertaba que: “De lo heroico a lo ridículo no hay más que un paso” llamarse bolivariano y accionar a contrapelo de su pensamiento está a ese paso de lo ridículo y revela el miedo a la opinión pública.
Hitler siempre actúo apegado a derecho. Todas las tropelías, crímenes y genocidios que cometió, los revistió de carácter legal. Tenía un parlamento que le aprobaba cuantas leyes necesitó para atropellar, proscribir y perseguir a quien o quienes no pensaban o no apoyaban sus demencias. En Venezuela, guardando las distancias y los personajes por ahora, pareciera que vamos por el mismo camino. El Presidente Chávez es el ordena hacer las leyes, las interpreta, las aplica y como gobierno arbitra las acciones para que utilicen con todo su peso y rigor, contra los medios de comunicación social, que no les son afectos. Cierran medios y más que poder y fuerza demuestran una gran debilidad y miedo a la opinión pública.
Chavistas y no chavistas, oficialistas y opositores, rojos rojitos y escuálidos, todos, absolutamente todos, que poseemos formación y mentalidad democrática, debemos cerrar filas para defender la libertad, la democracia, la pluralidad, la alternabilidad y los medios de comunicación social. No hay, ni habrá pluralidad y democracia si no existen medios libres, independientes y críticos. La hegemonía comunicacional sólo coexiste en regimenes dictatoriales. Hay que abrir lo ojos, la arremetida tiene tamaño, dientes, garras y pelaje de gorila. Esa forma de demostrar poder y fuerza denotan una gran debilidad y miedo a la opinión publica o sea pavor al pueblo.
