viernes, 9 de enero de 2009

El pavor de la revolución a la eficiencia

El entendimiento es una tabla lisa
en la cual no hay nada escrito

Aristóteles (384 a.C. -322 A.C.)
Filosofo griego.

Los venezolanos hemos quedado estupefactos. El 23 de noviembre la oposición conquistó algunas, pero muy importantes gobernaciones, alcaldías y el gobierno de la gran Caracas. En principio, las autoridades salientes no entregaron los cargos llenando los extremos legales, luego de sortear todos los obstáculos posibles, las autoridades electas han logrado ir posesionándose de sus responsabilidades, empero, persiste la estrategia obstruccionista del chavismo. Dejaron las arcas públicas en cero, un gran cúmulo de deudas, compromisos y obligaciones escandalosas, las infraestructuras destrozadas salvajemente y para coronar la calamidad incitan grupos de violentos que atentan contra la integridad física de las nuevas autoridades. Un caos total.

En ese caótico, penoso y antidemocrático escenario, los nuevos gobernantes y sus equipos de gobierno se la han ingeniado para asumir sus responsabilidades. No llegaron a llorar, a quejarse y mucho menos rendirse ante tanta adversidad y perversidad. Tomaron posesión con la firme disposición de cumplir sus responsabilidades, trabajar por sus comunidades, buscar consenso, cooperación y concertación con todas las instancias del poder y honrar sus palabras con los electores. En esa onda positiva los hemos oído, visto y adelantar sus acciones. Eso al gobierno nacional le provoca aversión, urticaria, antipatía e irritación. ¡No a la eficiencia! La revolución no se los cala.

Antonio Ledezma que no llegó a improvisar, presenta un plan para mejorar el laberinto, anarquía y desbarajuste vehicular en la zona metropolitana y el gobierno nacional que nunca hizo, no ha hecho, ni hará nada para buscarle solución, le coloca todo tipo de obstáculos condenando a la población capitalina a continuar viviendo esa tragedia. El alcalde Ledezma, presenta un plan estratégico e integral para combatir la delincuencia desde sus más profundas raíces sociales y el gobierno nacional – que ya le había quitado inconstitucionalmente la competencia de la Policía Metropolitana – le planta todo tipo de obstáculos dejando a los caraqueños a merced de hampa y las muertes a granel. ¡No a la solución de los problemas! La revolución no se la cala.

El alcalde mayor presenta un proyecto para atacar la crisis de la salud y no solo le quitan la competencia en materia de salud, sino que también, en lo poco o mucho que puede ayudar, lo desechan, ven con desdén, ojeriza y rechazo criminal. En materia burocrática – una de las peores desviaciones de cualquier revolución es el burocratismo, Ernesto “Che” Guevara dist. Pues le dejan 9.000 contratados donde más del 95% son parasitarios y pretenden que les extienda los contratos sin ninguna evaluación, valoración o justificación de sus salarios, amén de que desangran el presupuesto que debe invertirse para mejorar la calidad de vida de todos los vecinos de la metrópoli. Es el delirio irracional elevado a la “n” potencia.
No hay dudas, el gobierno nacional juega, apuesta y se empeña al fracaso de los gobernantes de oposición. No tolera la eficiencia y el éxito que ellos nunca alcanzaron a pesar de gozar de todos los vientos a su favor. La comparación es abismal y eso los exaspera. No recogían ni la basura. La gente no es tonta y valora muy bien lo que está ocurriendo y el día que se produzca – sí es que se produce la votación por la enmienda o reforma – el castigo en las máquinas de votación será terrible. Anótenlo. NO a una revolución que no tiene épica ni ética y peor aún. No lavan ni prestan la batea, mucho menos se incorporan en la tabla lisa del entendimiento. Se nutren de la confrontación, violencia e ineficiencia.