jueves, 19 de marzo de 2009

Dejen trabajar a Ledezma

El Trabajo es el padre de
la gloria y de la felicidad

Eurípides (480-406 a.C.)
Dramaturgo griego.
Hay que respetar la voluntad popular. Más de 700 mil caraqueños eligieron como alcalde Metropolitano al Dr. Antonio Ledezma. La elección fue el 23N y no fue hasta el 7D que pudo asumir el cargo. Nunca le entregaron, lo cercaron, lo amenazaron, asumió en medio de un clima de violencia, encontró un desastre administrativo, nóminas fantasmas y plantillas con cerca de 6 mil personas contratadas, más 3.000 que eran beneficiadas con la figura de “becas trabajo” todo un cuadro bochornoso y para coronar la escena tenebrosa, al amparo de la protección oficial, grupos radicales, para-policiales y violentos ocupan edificaciones e instalaciones emblemáticas de la alcaldía. Mayores obstáculos imposibles.

En medio de la turbulencia, el irrespeto a la voluntad popular, las acciones ilegales e inconstitucionales, el alcalde Ledezma, no se ha puesto a lloriquear, flojear, dejar correr la arruga o justificar alguna inacción que deje desamparado a los electores. Cómo guariqueño, sabe que el llanero es del tamaño del compromiso que se le presente y a la par de denunciar el desastre, la corrupción, la violencia y la toma de las edificaciones e instalaciones, ha iniciado una acción de gobierno que ha dejado pasmado a los que se empeñan en obstaculizar su gestión y maravillado a sus electores. Una demostración que estamos ante un funcionario que no llegó a improvisar y tiene bien claro el proyecto estratégico para la ciudad que lo eligió, la responsabilidad que adquirió y que el trabajo fecundo es el padre de la gloria.

Instaló el Consejo Metropolitano de Gobierno que ya tiene un trabajo avanzado en cuanto a la Mancomunidad del Aseo Urbano, coordinación policial, organización del transporte, del transito, la movilidad de Caracas y presentó un proyecto de ordenanza metropolitana para el Plan Caracas en Movimiento, taquilla única digitalizada para simplificar los tramites que requieren los vecinos en las diferentes alcaldías municipales e implementa, siempre en acuerdo con los demás alcaldes, el plan Vía Libre Para Caracas y los llamados canales de contra-flujo para ganarle la batalla al caos vehicular. ¿La respuesta del gobierno nacional? obstaculizarlo con amparos que dejan desamparados y a merced del hampa a los vecinos en las grandes colas y aglomeraciones vehiculares. No hay rendición, los tribunales dicen que no y los vecinos voluntariamente dicen que sí. Es la voluntad popular que se impone.

Hay que dejar trabajar al alcalde Ledezma, es el clamor popular. A pesar de que le quitan la competencia sobre la Policía Metropolitana, crea la Corporación de Seguridad que está formando los primeros Guardianes Metropolitanos que tienen como misión el socorro vial, auxilio y educación de la ciudadanía en un ejemplo de alto civismo urbano, instala el Consejo Consultivo de Seguridad presidido por el ilustre venezolano Fermín Mármol León quien junto a un grupo muy calificado de especialistas, presentarán a la mayor brevedad posible un Plan Metropolitano de Seguridad y para continuar su arduo trabajo en función de mejorar la seguridad de los caraqueños, también están adquiriendo unidades de patrullas y de motocicletas para las alcaldías de Sucre y el Hatillo. Esa es la acción que quieren los electores y eso pareciera darle urticaria al gobierno nacional. Es un trabajo para la felicidad de los vecinos.
Hay temor porque el alcalde Ledezma sí sube cerro y patea calles, no se exhibe desvergonzadamente como un alcalde revolucionario en “AUDI” blindado. Conoce la realidad de los sectores populares. Cree, con sinceridad que hay que relanzar el programa Barrio Adentro y propone el proyecto 3 en 1 y el gobierno nacional, en vez de agarrarle la volada, lo que ordena el Presidente es un cerco contra la Alcaldía Metropolitana, sin importarle los seres humanos más desprotegidos de la gran Caracas. Ante esa dolorosa realidad, la gente clama: respeten la voluntad popular y dejen trabajar a Ledezma.