sábado, 13 de febrero de 2010

El socialismo ¿caos? del siglo XXI

Miremos más que somos padres de nuestro porvenir
que no hijos de nuestro pasado
Miguel De Unamuno (1864-1936)
Filósofo y escritor español.

SOCIALISMO: muy bien entendido el que practican en la alcaldía local. Para que un cristiano pueda obtener una constancia de no poseer vivienda tiene que pagar Bs. F 27.500. Es un requisito indispensable para llenar una solicitud de vivienda – en los entes públicos y privados – No contentos con pechar impositivamente al desdichado vecino, lo obligan a transitar un vía crucis. Hace una cola para que le entreguen un ticket que es requerido para que Hacienda Municipal le entregue una planilla de liquidación. Con esa planilla hay que hacer otra inmensa cola en el Banco Activo – no hay más banco dónde pagar – cancela, luego el vecino entrega el original del deposito en tesorería, allí lo sellan, después lo entrega en la oficina que expide el documento y tiene que esperar 8 días. Es la voracidad fiscal y el burocratismo más fino y acabado que practican estos ideólogos rojos rojitos del socialismo del siglo XXI.

ANARQUÍA: la que existe en el transito vehicular de la ciudad. El corredor vial nadie lo respeta, las paradas reservadas al transporte de pasajeros y la señalización en la calle y carreras brillan por su ausencia. En el gobierno anterior, las pintaban recurrentemente y la gente sospechaba, no sin cierta razón, que había un guiso “pinturero”, los policías municipales hacían su agosto aplicando un celo estricto – para el martillo – en el cumplimiento de la señalización y sitios de paradas. Los vecinos, conductores particulares, de pasajeros y de carga, ahora se quejan de la ausencia de la señalización, la huecoteca y la anarquía que reina en calles y avenidas en especial las del corredor vial –la de los sectores populares ni hablar – Hay que poner orden en el marco de la ley y la convivencia ciudadana. Es la deficiencia burocrática que practican los rojos rojitos locales en nombre del socialismo del siglo XXI.

REPRESIÓN: edulcorada la que aplica el gobierno para atacar la libertad de expresión e información. A los que no logran doblegar negándoles los inmensos recursos de la publicidad oficial, con actos de terrorismo, presión a los anunciantes privados y campañas mediática internas y externas, le aplican el más salvaje de los capitalismos salvajes. Los compran al costo que sea y con cargo a los dineros del pueblo. El gobierno logra el objetivo de intentar ocultar la pavorosa realidad que viven los venezolanos y los empresarios, se doblegan, pero se van con las alforjas bien repletas. ¿A quién le importa la libertad de expresión e información? ¿A los empresarios? ¿A este gobierno totalitario? Ambos defienden sus intereses y, sólo el pueblo salva al pueblo. Siempre quedarán resquicios para ejercer la libertad de expresión. Contar con los gobiernos y los capitalistas es una quimera. La alianza de intereses también funciona en el socialismo del siglo XXI.

INCREÍBLE: Chávez lleva once años en el gobierno. Más de 2 períodos presidenciales de los de antes, ha administrado más de 980 mil millones de bolívares, ha gozado de un poder omnímodo y los resultados son el caos del siglo XXI. No hay electricidad, no hay agua, los hospitales mueren de mengua, la delincuencia está desbordada, el alto costo de la vida es insoportable y la devaluación del bolívar marcha a paso de vencedores y, la propaganda oficial, nos intenta convencer de que el líder de la revolución, no es culpable. Los responsables son: el imperio, el fenómeno del niño, los escuálidos, la IV república, los pitiyanquis, los estudiantes fascistas, la oligarquía, Uribe, la CIA, GLOBOVISIÓN, RCTVI, la burguesía, el capitalismo, los banqueros choros que robaron al país en las narices del comandante y hasta los humildes venezolanos de a pie que no piensan como él y sus áulicos. ¿Alguno de ellos gobierna? ¿El electo no fue Chávez? No hay evasiva que valga. Por más que se tongonee se le ve el bojote. El 26 de septiembre en las urnas electorales, la gente identificará nítidamente al verdadero y único culpable, lo convertirá en pasado, apostará por el porvenir, aplicando el castigo del siglo XXI. ¡Somos padres de nuestro porvenir!