sábado, 18 de agosto de 2007

El problema del sistema electoral

Derechos iguales para todos, privilegios
especiales para ninguno

Thomas Jefferson (1743-1826)
Político y filósofo estadounidense.

Medios lícitos, para fines lícitos. La democracia para tener credibilidad necesita procesos electorales limpios, transparentes y creíbles. En este momento la vía electoral está obstruida. La gente no cree, no tiene confianza y mucho menos profesa una pizca de fe en la transparencia e imparcialidad del actual Consejo Nacional Electoral. ¿Estamos entrampados? por ahora, ese es el escenario y para cambiarlo, se necesita que la sociedad democrática se movilice y haga valer sus derechos civiles. El CNE es un instrumento del pueblo y no un ministerio de asuntos electorales del gobierno.

Tenemos derecho a que, se nombre una nueva directiva del CNE, ajustándose estrictamente a la normativa legal que goce del consenso de todos los sectores políticos del país. Esos nuevos rectores, en consulta permanente con los actores políticos, tiene que adecuar todos los reglamentos que regulen los procesos electorales, atendiendo al espíritu, propósito y razón de la ley y la Constitución y elaborar un nuevo Registro Electoral Permanente que permita un exhaustivo control en su conformación y con esa depuración podamos de una vez por todas acabar con la adulterada base de datos actual.

Otras exigencias indispensables para la celebración de procesos electorales limpios, transparentes y creíbles es la obligación que tiene el CNE de poner a disposición de todos los contendores los documentos oficiales esenciales: cuadernos de votación, soporte físico de las actualizaciones y depuraciones del REP, actas de escrutinio, totalización, auditorias digitalizadas, registros certificados de transmisión de las máquinas de votación y lo más importante, abrir todas las urnas y cotejar las boletas con el acta de totalización que arroje la máquina quedando prístinamente quien obtuvo lo mayoría.

Las elecciones son un proceso de la sociedad civil. Hay que eliminar la participación activa de de los militares que amparados en el Plan República, controlan excesivamente, casi todos los movimientos de los electores y se apoderan abusivamente, en muchos casos, del material electoral antes, durante y después del proceso electoral. También es indispensable contratar la automatización a una empresa idónea que cumpla con los requerimientos de transparencia y confiabilidad.

Esas exigencias, no son una concesión gratuita, son un derecho de un pueblo con profunda convicción democrática y consciente de que, el único medio idóneo y democrático para alternar los gobernantes y solucionar los conflictos sociales, son elecciones limpias, transparentes y confiables. Lo otro es bloquear la vía electoral con el peligro de una explosión social y violenta que eyecte definitivamente a quien o quienes pretenden secuestrar el estado para eternizarse en el poder, cerrar el paso a las nuevas generaciones, obstruir la alternabilidad y bloquear las salidas electorales.
Hay que resolver el problema del sistema electoral antes de pensar asistir a cualquier proceso eleccionario. En las actuales condiciones prestarse a ese jueguito perverso, es suicidarse y liquidar el sistema de libertades. Hay que exigir se garanticen derechos iguales para todos. To be or not to be that is the question.