viernes, 9 de octubre de 2009

La década del fracaso revolucionario

Un hombre nulo es algo terrible; pero hay
otra cosa peor: un hombre anulado

Honorato De Balzac (1799-1850)
Escritor francés.

El gobierno de Chávez, ha “administrado” más de un millón de millones de dólares en esta década revolucionaria. Una cantidad súper fabulosa de dinero. Eso ha ingresado al tesoro nacional solamente por concepto de la venta del petróleo. El monto que ha recaudado el SENIAT, es igualmente monumental. Es tanta la riqueza de la cual ha dispuesto, que la sumatoria de todos los gobiernos de vida republicana, desde don Cristóbal Mendoza en 1811, hasta que culminó su segundo gobierno el Dr. Rafael Caldera en 1998, no alcanza semejante cantidad de dinero. Una guará, diría un Barquisimetano.

Entendemos perfectamente que esa sola fabulosa riqueza, no basta por sí sola para desarrollar el país, modernizarlo, reducir la pobreza, y mejorar la calidad de vida en todos los órdenes, especialmente en materia de educación, salud, deporte, productividad, vivienda, vialidad, seguridad e inflación, pero es importante. Obviamente, también se requiere llevar al gobierno, lo mejores talentos, diseñar, planificar y aplicar políticas públicas consensuadas con todos los sectores de la vida nacional, profundizar la descentralización, fortalecer los gobiernos locales, regionales y gobernar sin sectarismos, con austeridad, decencia, eficiencia y para los venezolanos primero. Es un abecé para el éxito, no del gobierno sino del país entero. Eso es lo patriótico.

Esta revolución, ha colocado en manos de una camarilla militar y uno que otro civil cuyas únicas virtudes es el servilismo, toda esa fabulosa riqueza. Llevamos más de una década de robo, regaladera y relajo. La situación en la cual encontraron al país – era mala, nadie lo oculta – pero ha empeorado a niveles insoportables. No hay, ni existe intención de cambiar, el gobierno gira sobre su eje de incompetencia, corrupción y despilfarro. El alto gobierno es rotado y reciclado sin abrirse a otras capacidades, mentalidades y concepciones que indiquen un propósito de enmienda para mejorar las políticas públicas. Más de lo mismo y peor.

Hay que ver, la oportunidad que ha echado por la borda esta mal llamada revolución. La salud pública está en terapia intensiva. La infraestructura educativa, deportiva y cultural está por el suelo, las políticas sociales, educativas y asistencialistas, entraron en una espantosa crisis. El deterioro de los servicios públicos es de tronío, la electricidad con sus constantes y abruptas interrupciones nos priva además del servicio de agua, televisión por cable, Internet, cajeros electrónicos, crea caos vehicular y nos coloca a merced del hampa desbordada, otro grave problema que diezma la población. Gobierno rico, potentado dispendioso, manirroto y pueblo pobre en un estado inmenso de necesidad. ¡Una barbaridad! Increíble, pero cierto.
No todo está perdido, en el 2010 habrá elecciones para el Parlamento Nacional y los Concejos Municipales. Al gobierno se le agotó el discurso, la cháchara antiimperialista, nacionalista y socialista caducó. No tienen excusas. Perderán la mayoría en ambos escenarios. El soberano busca renovar la esperanza. Esta revolución pertenece al pasado más nefasto de la historia patria y su comandante está anulado a la vista y oído de la opinión pública. El monumental fracaso en esta década revolucionaria, los condena a una espectacular derrota en diciembre del 2012. No hay una pizca de dudas.