sábado, 3 de octubre de 2009

Las Elecciones Petroleras

No fue Filipo, sino el oro de Filipo,
quien tomó las ciudades de Grecia

Plutarco (46-125)
Biógrafo y ensayista griego.

Luego del genocidio laboral a finales del 2002, la revolución proclamó que la industria petrolera ¡Al fin! era roja rojita. Fueron echados los pitiyanquis, los oligarcas, los infiltrados de la CIA, los escuálidos y todos los contrarrevolucionarios. El 21 de enero del presente año, se venció el contrato colectivo de los trabajadores. Los líderes solicitaron la celebración de las elecciones para elegir los nuevos miembros de la federación que los agrupa y legitimar, mediante el voto universal, directo y secreto sus autoridades. ¡Albricias! llegaba la hora de la verdad.

En ese momento, algo sospechó el gobierno. El Presidente de la estatal petrolera, inició una campaña de intimidación, de terror y abuso de autoridad. “No me reúno con trabajadores que no apoyen la Presidente Chávez” ¿Y no eran todos rojos rojitos, los patriotas que en el 2002, habían rescatado de manos del imperio el control de PDVSA? ¿Quién o quienes se habían infiltrado? Hubo 8 suspensiones de las elecciones, pero como a la hora de pagar nadie es tramposo, les llegó la hora de verdad.

La semana que concluyó, previa todas las medidas de seguridad, control del CNE, maquinitas, capta huellas y abultamiento de nóminas, grosero ventajismo, compra de conciencia, intimidación, terrorismo, amenazas de despidos, compaña abusiva y ultradispendiosa, como lo denunciaron los trabajadores petroleros, ¿Todos rojos rojitos? Se celebró el acto electoral. Vencieron los rojos rojitos, pero no convencieron. ¿Victoria pirrica? ¿Victoria de mier..? El comandante la calificará, pero lo que es innegable fue que, hubo sorpresas. El 46% de los trabajadores abrieron un boquete al mapa rojo. Esa realidad es incuestionable y reflejo que a la hora de verdad, no todo lo que brillaba era oro.

Nadie puede hacerse el loco ante esa espectacular realidad. El segundo cargo de la federación y otros no menos importantes fueron obtenidos por los ¿Infiltrados? ¿Contrarrevolucionarios? “Vamos a seguir luchando por el contrato, por la salud y la estabilidad laboral” proclamaron. El ganador, no se sintió ganador, “Ganó el comandante Chávez” o sea, en las elecciones de los trabajadores, ganó el patrón. Ese sector indiscutiblemente, entregó su capacidad de lucha y lo que le ordene el patrón es santa palabra. Entregaron la dignidad, en la hora de la verdad.

Los rojos rojitos, celebran tímidamente el triunfo. Algo pasó. El mapa de la industria petrolera no es totalmente rojo rojito, como lo proclama y asegura el patrón. Hay un 46%, que no es nítido rojo rojito. Salvo que los patrones sufran de daltonismo, podrán continuar asegurando que todos los trabajadores de PDVSA son rojos rojitos. Hay un gran sector que no se arrodilla y prende los motores de las luchas reivindicativas. ¿Se reunirá el Presidente de PDVSA con ellos o sólo con los rojos rojitos? Amanecerá y veremos. Estamos en la hora de la verdad.

La sociedad democrática debe evaluar muy bien esos resultados. Los trabajadores petroleros, divididos obtuvieron un 46% ¿y si se hubiesen presentados unidos? Obviamente otro gallo contaría. Hay que verse en ese espejo. En la calle el boquete que presentan los rojos rojitos es más amplio. En la petrolera, ganó el oro del patrón, en las calles de Venezuela, ese oro no tomará la conciencia del pueblo digno y democrático. Ya está llegando la hora de la verdad.
“Uníos, uníos o la anarquía os devorará”, nos repetía el Libertador y la sociedad democrática, lo reclama con mucha fuerza. En las elecciones para concejales y parlamentarias nacionales del 2010, llegará la hora de la verdad. Nadie experimenta en cabeza ajena, pero…