domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Hay dos paises?

Una teoría se debe templar con la realidad
Jawaharlal Nehru (1889-1964)
Líder político hindú

Es indudable que estamos ante dos países. Uno, muy pequeño, que ve enemigos externos. Viven pendiente de una supuesta invasión. Ven fantasmas hasta en la sopa. Otro más terrenal. Los que viven el día a día. Utiliza en Metro que antes fue símbolo de eficiencia y del cual nos sentíamos orgullosos por poseer el mejor de Latinoamérica y uno de los más modernos y pulcros del mundo. Hoy devenido en un transporte precario. Sin aire acondicionado, con retrasos, congestionado y lleno de peligros por la inseguridad y no come cuentos de camino. Ese tiene los pies sobre tierra.

Hay un país que repite, cada día más pequeño, sigue a pie juntillas las chácharas del Presidente Chávez contra el imperio. Hay otro que vive, sufre y se angustia porque le racionan el agua, la electricidad, no le recogen la basura, no puede salir a la calle ni a trabajar porque corre el riesgo de no regresar con vida o al menos atracado. Un país que cierra los ojos ante el despilfarro y la regaladera de nuestros incuantificables recursos provenientes del petróleo y otro que no consigue artículos tan básicos cómo el azúcar, café, leche y si lo logra conseguir tiene que asistir a una inmensa y denigrante cola. Esa parte del país el la inmensa mayoría.

Hay un país que está al borde de la esquizofrenia y paranoia, escuchando la cháchara del Presidente Chávez en el sentido de que Uribe en cualquier momento inicia los bombardeos contra Venezuela. Hay otro país que no entiende como un estado que posee tantas y tantas riquezas, que tiene fama de rico en el mundo, no goce de un sistema de salud medianamente eficiente, una educación de calidad, unas infraestructura deportiva y políticas que puedan corregir tanta ineficiencia, incapacidad y corrupción en servicios tan básicos que requiere la población para mejorar su calidad de vida. Una cosa dice el gobierno y otra la vive la gente. Hay que pisar tierra firme.

Hay un país que escucha y aplaude al Presidente Chávez, cuando afirma que en Estados Unidos hay violencia, que para su felicidad en Cuba no hay hechos de violencia y menos inseguridad. Eso puede ser cierto. Hay otro país aquí, que reacciona y reflexiona. “Mal de muchos consuelo de tontos”. ¿Es ese es nuestro problema? No es que uno sea egoísta y mezquino, pero no seria mejor que nuestro gobierno con Chávez al frente lidere una guerra contra la inseguridad, la ineficiencia, la incompetencia y la corrupción. Resolvamos aquí y no veamos soluciones y problemas de otros. Los venezolanos merecemos vivir mejor.

No hay dudas que estamos ante dos países. Uno rojo rojito que pareciera le llega la electricidad, el agua, la recogen la basura, le arreglan las calles, gozan de seguridad, nunca los han robado, menos le han matado un familiar, va a los hospitales y disfrutan de buenos servicios y gozan de excelentes servicios públicos. ¿Apartheid? Más nunca. Esa realidad la vivimos, sufrimos y padecemos todos. No hay dos países, hay una sola Venezuela que vive la misma tragedia.

Es hora de trabajar por Venezuela. Basta de inventar guerras y enemigos ficticios para intentar ocultar la triste realidad que vive el país. No hay guerra. Es toda una estrategia de cinismo y ejercicios de hipocresía que no resuelven problemas y en la cual ya no cae ningún incauto. Llegó el tiempo del cambio y eso no lo para nadie.
En las elecciones del 2010, con bases y sin bases en Colombia, el pueblo venezolano arranca ese cambio. Es tiempo de trabajar, abandonar la cháchara insulsa, templar la teoría con la realidad y unificar al país en torno a la paz, la eficiencia y la gerencia que nos impulse por el camino del verdadero desarrollo. Lo otro es perder el tiempo y las oportunidades.