domingo, 4 de abril de 2010

La nueva Asamblea Nacional

Nuestro bien y nuestro mal no existen
más que en nuestra voluntad
Epicteto (55-135 d.C.)
Pensador griego.

Hace casi 6 años, todas las encuestas de opinión, solicitaban a los líderes de la oposición, que no participaran en las elecciones para la elección de la Asamblea Nacional. Todos se retiraron. El parlamento resultó rojo rojito, sumiso, fiel y obediente al jefe del poder ejecutivo nacional. “No legislamos para el pueblo, legislamos para el comandante-presidente” bramó un parlamentario. Una confesión pusilánime, vergonzosa y abyecta. Los parlamentarios son los representantes y voceros del pueblo. Electos por el pueblo y al servicio del pueblo. Los electos que desconozcan esta verdad son traidores al pueblo y hoy existen en abundancia. Llegó la hora de cobrar el fraude.

A pocos días de instalados los actuales parlamentarios, la gente se percató del grave error cometido. Inmediatamente buscó chivos expiatorios. Los líderes de la oposición se equivocaron y entregaron el parlamento a Chávez, dijeron y todavía repiten muchos ¿Memoria frágil? ¡No olvidemos! fue el pueblo que forzó esa criminal inhibición. Todos fuimos culpables y hay que reconocerlo con humildad y prepararse para enmendar el traspié. Este 26 de septiembre es la gran oportunidad. Todos debemos salir a ejercer el derecho al voto y elegir una Asamblea Nacional plural, multicolor y equilibrada. Esa es una responsabilidad también de todos. El arma del demócrata es el voto.

Los que ya vieron el abismo, lo viven, lo sufren y los angustia, no pueden aceptar pasivamente y como una fatalidad permanecer en el abismo. Llegó el momento de empinarse sobre las adversidades. Hay que estar pendiente de los asuntos públicos. Todos debemos preocuparnos y comprometernos por elegir una Asamblea Nacional que sirva de contrapeso al poder ejecutivo, que controle, que trabaje y esté comprometida con el pueblo. Las leyes que se produzcan en el parlamento tienen y deben estar dirigidas a resolver problemas colectivos y no de individualidades por muy poderosas que sean o se crean. Es la hora del pueblo.

Los nuevos parlamentarios deben controlar el ingreso y el gasto público. Luchar, buscar y hacer que se incluyan recursos para ejecutar obras de beneficio colectivo en el presupuesto ordinario y en los créditos adicionales, para los vecinos que viven en el área geográfica, que con sus votos hicieron posible la elección de cada uno de ellos. Es al pueblo y a más nadie a quien se deben los diputados. Es a los electores a los que hay que rendirles cuentas. Los actuales parlamentarios debería darles vergüenza llegar a sus regiones a solicitar votos. Nunca antes en la historia patria hubo diputados más incapaces, negligentes y entregados al poder ejecutivo que los de ahora. Gracias a Díos y la constitución, trabajan preaviso.

Hay que tener dignidad, decoro y responsabilidad ante los electores. Este 26 de septiembre los venezolanos estamos obligados, repito, a elegir un parlamento plural, pluripartidista, multicolor, que discuta leyes para el pueblo, controle el ingreso y el gasto público y trabajen por sus regiones. Esa es la tarea de la nueva Asamblea Nacional. Es el momento de enmendar el grave error de hace casi 6 años. No sigamos buscando culpables. Hay que dar un paso al frente. Tener voluntad. Vencer el miedo. Votar masivamente. Lo otro es refrendar con el voto el acta de defunción de la democracia.