sábado, 27 de marzo de 2010

El príncipe heredero de espaldas a la unidad

El valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)
Dramaturgo y poeta español.

Hay personas de cuya suerte nadie duda. La divina providencia les coloca las cosas en el camino. Empero, aún cuando tienen la jugada de bola a bola y sin piquete, se les olvida entizar y pifian para estupefacción de los que daban por segura la ejecución de la carambola. El caso que nos ocupa está en la circunscripción 1. Hay un candidato que por una decisión cogollérica de la Mesa de la Unidad, lo convirtieron en príncipe heredero o sea, le reservaron el primer puesto en la lista o plancha sin contarse con nadie. Esa situación nadie la discutió. Todos, absolutamente todos, salimos a promover esa candidatura en el entendido de que era una – de tantas otras – figura, que guardando la prudencia, uniría y lideraría a todos los candidatos seleccionados en las primarias. El mandado estaba hecho.

Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. El que tenía la obligación moral, ética y política de liderar la unidad de los sectores democráticos, de golpe y porrazo, se coloca de espaldas a la unidad. El príncipe heredero se parcializó. El poder que detenta, los recursos que administran y las instalaciones – todas del pueblo – las colocan al servicio de 2 precandidatos. El sectarismo blanco blanquito se le descontroló. No importa lo que piense, diga u opine la gente. Hay que utilizar toda la parafernalia del poder para atropellar a los demás candidatos y, luego sino vienen como con el rabo entre las piernas cual perrito faldero, lo acusamos de divisionista y traidor. Excelente argumento para la unidad. ¿Quién traiciona a quién y qué? Es cuestión de analizar los tiempos.

Es el típico comportamiento de los soberbios, arrogantes, prepotentes, autócratas que con poder, riquezas y castillos se sienten guapos, apoyados y, que por añadidura, se creen dueños del patio. ¿Qué le critican a Chávez? Esas prácticas están obsoletas y periclitadas. Rómulo, dixit. La gente no es tonta y, sin que ellos lo visualicen – tienen la vista nublada por los efectos del endiosamiento – los mira, observa y comenta: no han aprendido la lección, no entienden la nueva realidad y se estrellarán con los votos del pueblo. A todos los liderazgos decadentes por muy encumbrados que se crean, les llega su hora y su momento. No entienden que el elector quiere, aspira y sueña con un país libre, democrático, igualitario, sin ventajismos groseros y castigará a los que persistan en cometer los mismos errores del pasado. Cuando muerdan el polvo de la derrota no pueden ni deben chillar. Verdugo no chilla.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. La unidad no se construye atropellando, aplicando groseros ventajismos, desempolvando sectarismos y mucho menos utilizando los recursos del poder – que son del pueblo – para intentar liquidar a un grueso sector de la oposición. No hay dinero para las fiestas patroniles, no hay para organizar las ferias, no hay dinero para la salud, despiden a un grueso de trabajadores porque no hay para completar las nóminas, se quejan de que el poder central los atropella, pero no se les agua el ojo en gastar miles de millones en su empeño – fallido por lo demás – para atropellar a quien no se les rinda a sus pies. ¿Victimarios o víctimas? Es una verdad de Perogrullo: mono no se ve su rabo.

Los que se creen príncipes herederos puesto que les sobra el valor ¿Y los reales? ¿Y temeridad? no miden los riegos que corren y las heridas que abren. ¡Claro! puñalada en cuerpo ajeno no se siente. Una cosa es ayudar a construir la unidad y otra colocarse de espaldas a la unidad y dinamitarla. El 25 de abril el pueblo hablará ¡Cuidado! les sale el tiro por la culata. Se cansa el pueblo.