sábado, 24 de julio de 2010

Las denuncias en la OEA y las dudas razonables

Para investigar la verdad es preciso dudar,
en cuanto sea posible, de todas las cosas
René Descartes (1596-1650)
Filósofo, científico y matemático francés

El que está limpio de polvo paja, se pavonea con seguridad en el escenario que sea. El que no la debe, no la teme y acepta el reto que sea, dónde sea y como sea. El que no tiene nada que ocultar actúa con transparencia, busca el diálogo, resuelve sus conflictos pacíficamente y accede a la mediación de los amigos. Nadie en su sano juicio, hace señalamientos de un vecino permanente, inalterable e imborrable de una cuestión tan comprometedora, sino tuviese, algunos indicios o pruebas que puedan dejar, al menos, las dudas razonables acerca de sus graves denuncias. “Entre los pueblos, como entre los hombres: el respeto al derecho ajeno es la paz” fue la sabia sentencia de don Benito Juárez. Nunca la olvidéis.

Chávez, dice que Uribe, es el demonio, que agrede a Venezuela, que hace acusaciones sin fundamentos y que miente descaradamente para enturbiar las relaciones entre los países hermanos. En 8 años de encuentros y desencuentros, fueron muchos los episodios destemplados que tensaron las relaciones bilaterales. Faltando poco menos de un mes para que Uribe entregue su mandato, le dio una brillante oportunidad al Presidente Chávez, se la puso de bombita, para demostrar las agresiones, ofensas y mentiras de Uribe. Chávez tenía que matarle el gallo en la cabeza y demostrar que estábamos ante Satanás. Las oportunidades las pintan calvas.

Ante la grave acusación en la OEA, con las reservas del caso, cuidando al máximo nuestra soberanía, debió aceptar una comisión de verificación integrada por expertos de países amigos, nuestros militares, la Cruz Roja Internacional, representantes de los partidos políticos y sociedad civil e invitar a los medios de comunicación social de todas las tendencias, para demostrar in situ, la falsedad de las “temerarias” denuncias y por ende, que no hay campamentos guerrilleros en nuestro territorio y si existe algún cambucho o refugio de grupos irregulares es factible, gracias a la permeabilidad de la frontera y, nunca por la anuencia o beneplácito de nuestro gobierno. Demostrado lo anterior, olvidarse de Uribe, mandarlo al basurero de la historia e iniciar unas relaciones exitosas, fructíferas, cordiales y armónicas con el nuevo gobierno a partir de agosto. Muerto en perro se acabó la rabia.

La soberbia, prepotencia y salidas impulsivas, nunca resolverán el problema de fondo. Nuestra cancillería y equipos diplomáticos, deben estar preparados para afrontar esa o cualquiera otra eventualidad. Pero, huimos hacía adelante, rompemos relaciones y evadimos temporalmente la verificación, que con el tiempo, por la gravedad de la denuncia, lo delicado del tema de la narcoguerrilla y el terrorismo internacional, pueden obligar al gobierno, a tener que aceptar obligatoriamente, la intervención de la comunidad internacional y, eso es delicado y muy comprometedor para nuestra soberanía, la legitimidad en el desempeño de Chávez y la credibilidad del gobierno. Tanto da el agua al cántaro hasta que lo rompe.

Con el rompimiento de relaciones con el hermano país, acrecentamos los problemas de los venezolanos en la frontera, no resolvemos el problema de fondo, dejamos muchas dudas razonables de nuestra sinceridad en el combate contra la narcoguerrilla y el terrorismo internacional. Además, un alto grado de conflictividad que seguramente, será escenario de confrontaciones con el nuevo gobierno. Hay que serenarse. Es mi humilde opinión ¡Claro! Con una gran carga de ingenuidad. Hay que investigar la verdad para salir de dudas. Ya lo dice el vulgo popular. No te hagas el loco.