domingo, 12 de septiembre de 2010

Los programas sociales y la corrupción roja rojita

La necesidad nunca hizo buenos negocios
Benjamín Franklin (1706-1790)
Político, filósofo, y científico estadounidense.

Los altos niveles de pobreza, obligan a los gobiernos – de cualquier signo ideológico – a aplicar programas sociales dirigidos a mitigar la carga de los más necesitados. En el primer gobierno de Pérez, surgió CORPOMERCADEO como una solución para abaratar el costo de los alimentos básicos a los sectores populares. Esa solución fue tan exitosa, que a pesar de los escandalosos casos de corrupción, ha sobrevivido hasta hoy, con el nombre de MERCAL y su variante PDVAL. Los rojos rojitos en materia social no descubrieron el agua tibia. Esos programas sociales, que ya existían, todos los apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos.

Paralelo a ese programa, surgieron otros no menos exitosos como el Programa Alimentario Escolar (PAE), el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) que administró y dirigió el converso Arias Cárdenas, la Beca Escolar, el Seguro del Paro Forzoso y la diferencia fue que nunca, le pidieron a nadie, carnet de filiación política, encasquetarse una franela o una gorra del color que lo identificara con el partido de gobierno, para acceder a esos beneficios sociales. La Beca Escolar era tan democrática, imparcial y equilibrada que le llegaba a todo aquel padre o representante que tuviese un hijo o un representado inscrito en un colegio público. Esos programas sociales, que ya existían, todos los apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos.

Hago está invocación, para refrescar la memoria de algunas mentes invadidas por el sectarismo y alienados por la propaganda oficial, que quisieran hacer ver, que el único gobierno con sensibilidad social y preocupado por la atención de los pobres es este. “Yo defiendo a PEDEVAL” ¿Y quién no? “Yo defiendo a MERCAL” ¿Y quién no? todos defendemos esos programas sociales y al cambiar el gobierno, no solo hay que mantenerlos, sino profundizarlos, extenderlos, sanearlos y purificarlos, para hacerlos más decentes y eficientes. Eso no está en discusión y nadie en su sano juicio, puede pensar en eliminarlos, ya que de hacerlo, estaría decretando una estabilidad política y consecuencialmente un estallido social. Así de sencillo. Esos programas sociales, que ya existían, todos los apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos.

Ahora bien, lo que ningún gobierno había hecho, era intentar ocultar, encubrir o disimular los escándalos y groseros hechos de corrupción utilizando gente del pueblo en propaganda oficial, pretendiendo hacer ver que, los más de 170 mil toneladas de alimentos podridos, los miles de millones de dólares preferenciales que se cogieron algunos delincuentes de cuello rojo rojito, haciendo negociados turbios con la compra de alimentos para los pobres, es un atentado de la oposición contra esos programas sociales. Eso no lo creen ni los que idearon la campaña mediática. ¿Qué ocultan? El punto es la corrupción, los corruptos y la entrega de la soberanía a personal cubano en materia alimentaria. Esos programas sociales, que ya existían, todos los apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos.

En Venezuela se acabaron los tontos. Decir que yo defiendo tal o cual programa es inoficioso e inútil. Lo que es obvio no tiene discusión, ni necesita defensores. Lo que está quedando en evidencia, es que el gobierno, no tiene voluntad política para luchar contra la corrupción, enjuiciar a los corruptos y que brinda solidaridad automática a los ladrones del erario público. ¡Viva la impunidad roja rojita! Ese debe ser el contenido de la cuña. Los programas sociales son vitales para el pueblo y la estabilidad de cualquier gobierno. ¿El problema? La corrupción. Lo que hay que combatir es a los que se enriquecen a la sombra de los programas sociales, que ya existían, todos apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos. ¿Y la lupa del comandante? No hay peor ciego que el que no quiere ver.

No jueguen con la necesidad del pueblo. No hagan negocios turbios con la necesidad del pueblo. Ese 26 de septiembre, en las urnas electorales, verán que hicieron mal negocio. Los programas sociales, que ya existían, todos los apoyamos y, ahora más que nunca, defendemos, lo que todos rechazamos, criticamos, condenamos y vamos a castigar es la corrupción roja rojita. Es allí, dónde el VOTO CASTIGO, no los perdonará.