viernes, 19 de noviembre de 2010

El coraje de Ledezma

No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche
Khalil Gibran (1833-1931)
Ensayista, novelista y poeta libanés.


Nunca antes en la historia de Venezuela habíamos observado tanta barbarie contra un alcalde legítimamente electo por los votos del pueblo. Fueron cerca de un millón de caraqueños que eligieron en libérrimos comicios a Antonio Ledezma como Alcalde Metropolitano. Tiene la misma fuente de legitimidad que el Presidente de la República. Los votos del pueblo. En democracia quien pone y quita gobiernos es el soberano ¿Olvidaron eso lo chavistas? Por ese cargo compitió con Ledezma el mejor candidato de Chávez. El Prof. Aristóbulo Istúriz. Perdió. El anterior alcalde Juan Barreto ejerció el cargo con más penas que glorias, pero con todas las competencias, todos los recursos del mundo, sin control y el apoyo irrestricto del Presidente. Un niño mimado. Con la verdad ni ofendo ni temo.

Muchos antes de las elecciones, olieron la derrota. Empezaron a desmantelar la alcaldía. Transfirieron La Policía Metropolitana al Ministerio de Interior y Justicia. Igual hicieron con los servicios de salud. No hicieron entrega formal. Irrespetaron al pueblo al no cumplir con el requisito democrático de entregar el segundo cargo de elección popular en importancia en Venezuela. Ledezma tuvo que ir a juramentarse a la Plaza Bolívar y allí fue víctima de todo tipo de atropellos por parte de los facinerosos que mantiene el chavismo en ese sitio público. No contentos con esto, tomaron las instalaciones del palacio de gobierno municipal, para no dejarlo gobernar y en el empeño de atropellarlo violaron la constitución y aprobaron una ley sobrevenida que creó una instancia de gobierno que fue nombrada a dedo y le entregaron las competencias y los recursos. Dejaban a Ledezma con los ojos claros y sin vista. Otra verdad del tamaño de una catedral.

La ley que aprobó el chavismo que dejó a Ledezma sin competencias y sin recursos, se conoce en el vulgo popular como La LEY MASACRE. Masacraron la voluntad popular, masacraron el estado de derecho, masacraron una instancia de gobierno contemplada en La Constitución Nacional que ellos mismos aprobaron, masacraron la esperanza del pueblo caraqueño, masacraron a los trabajadores de la Alcaldía Metropolitana, los mantienen en el limbo hasta para cobrar una quincena y ellos creen, en medio del terrible miedo que les infunde la personalidad y el liderazgo de Antonio Ledezma, que la gente no se da cuenta y es ajena al atropello inclemente de que es objeto el legítimo Alcalde Metropolitano y la actitud corajuda de este, para soportar los embates brutales de quienes, no respetan al soberano. Ese mismo que tanto ponderaban cuando votaba por ellos. Perdieron la calle y el apoyo popular. Esa es otra verdad palpable y comprobable.

Ledezma les ha dicho “déjenme trabajar” los ha invitado a trabajar juntos. Caracas merece un gobierno electo por el pueblo, serio, eficiente, decente, diligente y concertador de esfuerzos. En eso se le va la vida al legítimo Alcalde Metropolitano. La masacre que ya han consumado en un 90% es contra el pueblo del área metropolitana. El liderazgo de Ledezma se mantiene incólume y se acrecienta cada día más. La gente no es tonta y conoce perfectamente las motivaciones. La candidatura presidencial. Hay un gobierno nacional cobarde, abusador y violador de la voluntad popular y un legítimo alcalde electo que no se arredra ante el gorilismo que procede de Miraflores. El coraje de Ledezma es inmenso y eso los tiene locos.

Ledezma les ganó la Alcaldía Metropolitana y, sin recursos, pero a punta de coraje, el 26 de septiembre los volvió a derrotar en el área Metropolitana. No hay presión que valga. Estamos ante un luchador democrático, líder indiscutible y estadista de altos quilates. Eso lo percibe el pueblo y lo comprueba todos los días. Cuando la noche se pone más oscura es que viene el amanecer. El coraje de Ledezma es inmenso, decente y elegante. Otros no pueden decir lo mismo.