viernes, 12 de noviembre de 2010

En la actualidad, la crisis del país es evidente e inocultable

Algunas veces necesitas encarar a la adversidad a fin de lograr ser exitoso
Zig Ziglar (1926- )
Escritor y conferencista estadounidense.


HAZAÑA: la de Antonio Ledezma. Derrotó al chavismo el 23N-2008. Le ganó al mejor candidato que tenía Chávez. No le entregaron formalmente la Alcaldía Metropolitana. Desde el día que asumió iniciaron el brutal acoso. No le permiten gobernar. Le despojaron los recursos y las competencias. Nombraron una funcionaria para que usurpara el cargo y le entregan el oro y el moro. Burlaron la voluntad popular de los electores caraqueños. El legítimo Alcalde Metropolitano con el cascaron vació no se amilana. Está demostrando un coraje inusitado poco común en estos tiempos de mujiquitas. Está haciendo de tripas corazón demostrando con hechos que los electores no se equivocaron cuando le brindaron su confianza. Este 26S la gente le reconoció la intrepidez, la valentía, la constancia y le ratificó como líder indiscutible. Sin recursos y con la Alcaldía desvalijada por la robolución, derrotó a Chávez en el bunker principal. Indiscutible la hazaña de Ledezma. Encaró la adversidad y va saliendo exitoso. Ahora el conflicto del chavismo en Caracas, ante el fracaso gubernamental y electoral, está en plena ebullición. Es otra olla que en cualquier momento estalla y acentúa la crisis del país la cual es evidente e inocultable. Amanecerá y veremos.

INFLACIÓN: especulación, desempleo, deficientes servicios públicos e inseguridad es un cóctel explosivo que en cualquier momento puede encender la mecha de un estallido social. El Metro de Caracas es un desastre, el alto costo de la vida insoportable, la especulación y la inseguridad refuerzan la sensación de que no hay gobierno. El INDEPABIS es una entelequia. Estamos ante un panorama desolador. El gobierno ante su evidente incapacidad para enfrentarlos, huye hacía adelante. Arrecia un proceso de expropiaciones inconstitucionales e irracionales con la deliberada intención de golpear a unos supuestos burgueses y les dan el tiro de gracia en el centro del corazón a los trabajadores. Este proceso de destrucción nacional eleva el desempleo a niveles nunca vistos y sobre los que están laborando pende una espada de Damocles que los mantiene en un permanente acoso y maltrato sicológico. El escenario nacional no es muy halagüeño. El caos, la anarquía y la falta de gobierno, son el sello de esta robolución. Estamos ante una delicada situación. El estallido social está latente. En Guayana la cosa está que arde. La crisis del país es evidente e inocultable. El que tenga ojos que vea.

ELECTRICIDAD: este indispensable e importante servicio público entró en terapia intensiva. La manipulación que intentó hacer Carlos Escarrá como vocero nacional del PSUV resultó un chascarrillo de mal gusto. Con el cinismo y caradurismo que lo caracteriza se atrevió a decir: “Una prueba de que los problemas que presentaba la electricidad eran producto de un saboteo de los sectores de oposición es que después del 26S, los apagones desaparecieron como por arte de magia” Habéis visto y escuchado semejante barbaridad. No reconocen el problema, que ellos mismos son parte del problema por la incapacidad, ineptitud, desidia y corrupción. ¿A quien pretenden engañar? El problema eléctrico nos afecta a todos por igual. No discrimina entre rojos, blancos o verdes, vinotinto, naranja o cualquier otro color. Los apagones son generales. Carlos Escarrá intenta esconder esa realidad en su empeño por guindarse de los escrotos de su comandante-presidente. Esas burdas manipulaciones son una falta de respeto al pueblo, que espera y aspira que el gobierno en estos 2 años que le quedan, actúe con cierta responsabilidad y busque detener el colapso eléctrico. La situación es tan grave y dramática que después del 26S ¡NO! anuncian la programación de las suspensiones ¡Zas! lo cortan, pero previamente sube y baja la tensión criminalmente. Un fracaso más hecho en socialismo. La crisis del país es evidente e inocultable. Lo que está a la vista no necesita anteojos.

CONFLICTO: el que se le plantea a todos los partidos políticos una vez que llegan al poder. Los líderes del partido se convierten en funcionarios del gobierno y desdibujan totalmente la función de la organización que los llevó al poder. El control absoluto es más salvaje en esta robolución. El Presidente de la República es a la vez el Presidente del partido de gobierno. Pitcher y quetcher, pues. En el desarrollo de los acontecimientos, la cuestión se torna insostenible. El gobierno tiene que dedicarse a gobernar para todos los venezolanos – el deber ser – El partido es el vocero de las necesidades, anhelos y aspiraciones del pueblo, además debe ser el orientador y defensor de las políticas y ejecutorias del gobierno y al confundirse ambos roles los que están en el gobierno apabullan a los que no están en el aparato gubernamental. Huelgan los ejemplos. Esa desviación se da a todos los niveles de gobierno. En la vituperada IV República, se guardaban las apariencias y, los partidos políticos, cumplían en medios de grandes presiones su rol con cierta “independencia” No ha mejorado nada el enfermo, pasó a terapia intensiva. Ese debate hay que darlo en el seno de los partidos políticos y en la sociedad. Hay que marcar las fronteras entre la organización política y el gobierno. Mientras esta desviación no se corrija no perfeccionaremos la democracia. En esta situación, la crisis del país, es evidente e inocultable. Zapatero a sus zapatos.

MARAVILLA: ascienden al general que ganó la batalla de las declaraciones más templadas al mecate del comandante-presidente y en los hospitales del Algodonal y el J. M de Los Ríos rebajan las dosis contra la tuberculosis para rendir el medicamento que se administra a los pacientes para curar la enfermedad ¿Y la mil millonaria cantidad de dólares que han regalado, regalan y seguirán regalando hasta diciembre del 2012? Luz para calle y oscuridad completa para la calle. Dos signos inequívocos de cómo se degrada la patria a extremos ignominiosos. La crisis del país es evidente e inocultable. Hay que despertar y reaccionar.