domingo, 20 de febrero de 2011

Ledezma: el candidato de la unidad nacional

Sólo en un mundo de hombres sinceros es posible la unión
Thomas Carlyle (1795-1881)
Historiador y pensador escosés.


No es cualquier cosa la decisión que vamos a tomar. Ella, lleva implícita seleccionar, a quien será el próximo Presidente de la República. Un hombre que liderará nada más y nada menos que la transición democrática. Para ello se requieren condiciones muy especiales. Liderazgo probado, trayectoria pública impecable, honorabilidad comprobada, destreza para concertar esfuerzos, capacidad y experiencia en la gerencia pública, valentía, coraje, compromiso con Venezuela y sobre todo, sindéresis para no creerse indispensable, líder del tercer mundo, salvador del mundo, vocación reeleccionista o la reencarnación de Simón Bolívar. Un venezolano capaz, competente e inteligente que trabaje con los venezolanos y por los venezolanos en el presente, con proyección de futuro. Un estadista, pues.

La disputa está abierta. Hay muchos aspirantes. Todos respetables. Unos optan por intentar esconder sus legítimas aspiraciones. Otros como el caso del Dr. Antonio Ledezma, que siempre se ha caracterizado por su seriedad, sobriedad, prudencia y sentido de la oportunidad, con toda responsabilidad y sinceridad, ha manifestado su intención de participar en las elecciones primarias, que se celebrarán en el sector democrático, para seleccionar el abanderado de la oposición. No juega posición adelantada. Está sincerando una situación que ya, con el guabineo de muchos, tiene ribetes de un vulgar torneo de hipocresías. Numerosos aspirantes, bien identificados, negando la realidad. Venezuela requiere líderes sinceros que garanticen la unidad. Hay que hablar con la verdad por delante y punto. Es el tiempo.

Hay que hablar claro. El Dr. Antonio Ledezma, nunca le ha fallado a Venezuela. En medio del fragor de la lucha por la defensa de la democracia y la libertad, en dos oportunidades fue hospitalizado al recibir bombas lacrimógenas disparadas directamente a su cuerpo – Una vez en La Guaira y otra en pleno corazón de Caracas – Una huelga de hambre en la sede de la OEA, puso en peligro su salud y su vida, para obligar que el autócrata autorizara los recursos que hicieran posible cancelar los salarios a los trabajadores de la Alcaldía Metropolitana, institución de la cual es su legítimo titular, cargo del cual fue despojado inconstitucionalmente y, lo cual ha asumido con el decoro, la mesura y la honorabilidad del caso. Estos solos antecedentes, hablan prístinamente de su valentía, coraje, dignidad y espíritu cívico. Un luchador democrático a carta cabal.

Ledezma, que derrotó al mejor candidato de Chávez en la gran Caracas, nunca estuvo favorecido por las encuestas, tampoco contó con los ingentes recursos de los cuales dispuso el candidato oficialista y por el contrario fue víctima de todo tipo de ventajismo, pero no se detuvo ante la adversidad. Ganó la Alcaldía Metropolitana con el voto popular y mayoritario de los caraqueños. Es un indicativo de su pundonor, nobleza y señorío. Además una señal clara de que, cuando emprende una batalla en nombre del pueblo y para el pueblo no lo detiene nada ni nadie. Es la credencial de un luchador democrático ganador, exitoso y sobre todo sincero, que coloca su nombre, para liderar la transición democrática y gerenciar la reconstrucción del país después de esta hecatombe chavista.

Hay que ponderar bien las cosas. La unidad es indispensable. Un candidato que garantice la unidad nacional es vital y el Dr. Antonio Ledezma, ha demostrado con creces, su vocación unitaria. Eso garantiza, además, que la alianza de Ledezma será con Venezuela. Hay que ser, en esta hora aciaga de la patria, bien sincero, para garantizar la unidad. Llegó la hora de pensar en la patria.