sábado, 12 de febrero de 2011

Ledezma: el presidente para la transición

La prueba final de un líder es que deje detrás de él en otros hombres la convicción y la voluntad de continuar
Walter Lipmann (1889 – 1974)
Escritor y periodista estadounidense.


No es fácil. El desafío es descomunal. El candidato de la sociedad democrática y el cual será el seguro presidente a partir del 2 de febrero del 2013, debe tener credenciales especiales para asumir el reto de conducir la transición democrática del país de forma exitosa. Primer compromiso: no puede aspirar la reelección. Otro: Reformar, adecuar, actualizar y hacer viable, en el marco de la constitución y un verdadero régimen democrático, muchas leyes autocráticas, las cuales privan, el verdadero desarrollo de la descentralización y el progreso del país en general. Hay que poner la casa en orden.

El candidato presidencial, que sin dudas será el presidente de la transición democrática para enfrentar estos descomunales desafíos, debe poseer liderazgo, capacidad y experiencia política probada. Esas virtudes le permitirán la conexión necesaria con las grandes masas populares. Además debe ostentar capacidad gerencial, equilibrio emocional, madurez personal y profesional, visión de conjunto y de estado. Debe actuar con criterios amplios, para invitar a formar parte del gobierno – no de “su” gobierno, del gobierno de los venezolanos – todos aquellos compatriotas con calificación para enfrentar las tareas de la reconstrucción del país. Un gran concertador de esfuerzos, pues.

El presidente de la transición, debe tener la suficiente moderación, valentía, coraje e intrepidez para cumplir con el programa de gobierno, que la clase democrática unitariamente, ofrecerá en la campaña electoral, que debe ser el producto final de un gran consenso nacional y el cual debe tener una gran proyección social, que favorezca prioritariamente a los sectores más depauperados de nuestra sociedad e impulse el fortalecimiento de la clase media baja y sobre todo abra posibilidades de realización, a los estudiantes, técnicos y profesionales. En fin, que estimule a todos los sectores productivos, a los efectos de dar pasos firmes, hacía el desarrollo de todos los ciudadanos para que puedan impulsar sus capacidades, sin más limitaciones que las leyes de la República, las cuales no pueden ser restrictivas, sino más bien potenciadoras de la iniciativa personal y privada. Un promotor del desarrollo.

Con esas monumentales responsabilidades, no podemos escoger un candidato presidencial, que repito, será el presidente de la transición, por caprichos de grupos, élites o impuesto por campañas mediáticas. El elegido, tiene que ser un hombre formado para el liderazgo y la gerencia política, inteligente, tolerante, que tenga poder de decisión, don de mando, corajudo y con una visión clara de su misión histórica. En ese sentido creo, con el respeto a los demás aspirantes y sus credenciales, que el Dr. Antonio Ledezma, que viene desde de las luchas estudiantiles, que proviene de las clases populares, formado al fragor de la lucha y el cual nunca le fallado al país, reúne esos requisitos y sería un gran presidente de la transición. Es su prueba final para dejar en otros hombres y mujeres, la voluntad y convicción para continuar en la inmensa tarea de engrandecer a nuestra querida Venezuela. Es una humilde opinión.