sábado, 14 de enero de 2012

¡Bravo María Corina!

El que ha perdido su crédito ha muerto para el mundo
George Herbert Mead (1863 – 1931)
Filósofo y psicólogo social estadounidense.


Los gobernantes deben cuidar las formas para que las formas los cuiden a ellos. No importa que el pueblo, por error, elija a un ciudadano, que sufra de garrulería congénita. Lo importante es que la persona electa y, ya en ejercicio del cargo, debe respetar la majestad de la magistratura. Es un sacrificio, un deber, una obligación moral, ética y política. No hacerlo es irrespetar al pueblo que le brindó su confianza y exponerse a que le den un trato de igual factura. No descubro el agua tibia.

En los 13 años, que lleva al frente de la Presidencia, Chávez se ha permitido licencia, para humillar, vejar, ofender y vilipendiar a quien o quienes contradigan sus designios. La iglesia católica – los obispos llevan a satanás debajo de la sotana – a los medios de comunicación social – los tilda de mafiosos, entregados al imperio y hasta los expropia – a los caricaturistas – ¿Cuanto te pagan Zapata, para atacarme? – a los empresarios – acusándolos de ladrones, para expropiarles y confiscarles sus propiedades - y los opositores de escuálidos, apátridas, pitiyanquis y, pare usted de contar. Una intolerancia ilimitada y en medio de una impunidad total. ¡Sálvese quien pueda!

A los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, les espetó “Pusieron la plasta y se fueron de vacaciones. A los venezolanos, que venciendo el miedo, el abuso de poder y el ventajismo y voto a voto, le derrotamos en el referéndum, que buscaba reformar la Constitución Nacional, para llevarnos a un estado comunista, nos ofendió diciendo que era “Una victoria de Mier..” Nunca antes un primer magistrado de la República había llevado su alta envestidura al lodazal, como en esta llamada revolución. Los hechos no mienten.

Creo fue Charles de Gaulle que dijo alguna vez “Los líderes no se rebajan a la estatura del pueblo, elevan el pueblo a su estatura” Los líderes tienen esa alta misión. Conducir sus pueblos y elevarles su autoestima, proveerles glamour y servirles de modelos. En el caso de Chávez, lamentablemente, la cuestión, opera al revés. Rebaja el pueblo a su estatura, no cuida las formas, no respeta las instituciones. Llegar ante la máxima representación del pueblo con la misión de entregar una memoria y cuenta y convertir ese cometido en un bochinche de mal gusto, es condenable, ruin e indigno. Al pan pan y al vino vino.

Mucho más indigno, es que en nombre del respeto a esa primera magistratura, la cual, repito, no respeta el que la ostenta, se pida sanción a una digna representante del pueblo, que exige en nombre del pueblo que representa, seriedad, responsabilidad y claridad de conceptos, con relación a lo que ese pueblo, en nombre del cual se actúa y habla, espera de sus gobernantes. ¡Cuentas claras! Con esa verdad ni se ofende ni se teme. Expropiar, confiscar y no pagar, es robar. ¡Bravo María Corina! ¡Viva la digna mujer venezolana! Indiscutiblemente, Chávez perdió el crédito y, no volverá más con esa cháchara insulsa, al parlamento. ¡Ultima vez! El 07 de octubre, Venezuela cambiará y, estos serán ejemplos, a no repetir nunca jamás.