sábado, 7 de enero de 2012

El monumental fracaso económico de Chávez

La economía, estúpido
Frase célebre utilizada en la campaña electoral de Bill Clinton en el año 1992.


Hay preocupación en el gobierno. La escasez, inflación y especulación hacen añicos, el salario de los trabajadores formales, a los informales que son la inmensa mayoría, los coloca en situación comprometida e impulsa a los desempleados a la pobreza crítica. Las desastrosas políticas económicas, las confiscaciones, expropiaciones y la inseguridad jurídica, no permiten el despegue de la producción nacional y, la inversión privada y las extranjeras, hace tiempo que no ven condiciones en Venezuela para reinstalarse. Una tragedia nacional, hecha en socialismo.

El único control efectivo contra la inflación, es estimular el aparato productivo, facilitar la producción, establecer reglas de juego claras, aprobar leyes flexibles, duraderas y concertadas con todos los sectores de la economía. El estado debe ser un gran facilitador, servir como contrapeso y regulador, cuando algunas aguas se salgan de su nivel. Los extremos son peligrosos. Ni libre mercado, pero tampoco un capitalismo de estado corrupto, ineficiente y asfixiante. Nadie es dueño absoluto de la razón.

La salvaje inflación, que nos golpea, tiene su epicentro en la destrucción del aparato productivo nacional. El estado con sus gigantescas importaciones, no llega a cubrir el 30% del mercado nacional. Esas compras mil millonarias de productos al exterior, estimulan las economías foráneas y quiebran la nuestra. No hay producción endógena y la soberanía alimentaria es una desvarío comunicacional del régimen. Hay escasez, especulación e inflación salvajes y con la división, persecución y exclusión, estos males se acentúan. No hay voluntad para la rectificación. El barco del socialismo del siglo 21 se hundirá con sus ideólogos. El que tenga ojos que vea.

No hay razón para que Venezuela, con los más altos ingresos petroleros de todos los tiempos, un sistema impecable de cobro de impuestos – es lo único que funciona en esta revolución – que le provee otro gran caudal de dinero y con todos los poderes bajo su tutela, tenga la más alta inflación de la región y del globo terráqueo. Es un monumental fracaso económico. Esa tragedia nacional, Chávez trata de ocultarla, entregando dádivas a los sectores más empobrecidos, a través de las llamadas misiones, no para rectificar el rumbo económico. ¡No! es para amarrar votos. Un chantaje socialista inescrupuloso. Juegan con la pobreza.

Este año hay elecciones. Los venezolanos tienen que agarrar lo que le den. En todo caso, esos dineros no son de Chávez, son del pueblo y por alguna vía tienen que llegar al pueblo. Lo importante es que, estemos conscientes de que este proyecto de país, en 13 años, con todos los reales del mundo, tiempo de sobra y, con todos los poderes fracasó y, hay que cambiarlo. Venezuela no puede continuar directo al abismo. El 07 de octubre es el momento de retomar el rumbo. Tú voto cuenta. No dejemos que el país se pierda en vuestras manos. Vamos todos a votar. Hay opciones.

No olvidemos, que en buena medida, la economía dirige nuestras vidas. Este año, a la hora de votar es importante, que recordemos la célebre frase que utilizó Bill Clinton en el año 1992, para derrotar a George Bush (padre) “The economy, estupid” En cristiano: “la economía, estúpido” hora de rectificación.