domingo, 5 de febrero de 2012

El 4F: nada que celebrar y mucho que lamentar

Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado,
ese Estado no debería existir; y al fin no existiría

Simón Bolívar (1783 – 1830)
Militar, político y Libertador

El 4F de 1992, fue un vulgar, primitivo, brutal y sangriento golpe de estado. Mal planificado y peor ejecutado. A las pocas horas, después que un grupo de inocentes venezolanos, regaran con su sangre las calles de Caracas, el líder de la intentona, enconchado en el Museo Militar, mientras sus compañeros combatían valerosamente, asustado y tembloroso, se rendía y rogaba a los demás, que también depusieran las armas. Esa derrota militar, por un error garrafal de otros militares, posteriormente, los golpistas, la convirtieron en una victoria política, que sembró la semilla de la división y dio paso a la desgracia nacional que hoy vivimos. Una verdad del tamaño de un templo.

Una inflación insoportable, desempleo, malos servicios públicos, corrupción, altos niveles de pobreza, incipiente inseguridad y agotamiento del liderazgo político, crearon las condiciones objetivas, para que un demagogo de medio pelo, encontrara  terreno fértil para sus arengas demagógicas. El 6 de diciembre de 1998, por la vía electoral, democráticamente y en libertad, el líder de los golpistas, accedió al poder e inicio el proceso de destrucción nacional. No hay instituciones democráticas en pie. El autócrata es el dueño y señor de los recursos del estado y el destino de la nación. Regala el dinero a raudales y entrega la soberanía nacional. Lo que está a la vista no necesita anteojos.

Hoy, después de 20 años del vulgar golpe de estado y 13 años en el poder, Chávez tiene al país está al borde del abismo. Inseguridad jurídica y personal, violencia generalizada, galopante corrupción, legión de desempleados, servicios públicos de pésimo desempeño, crisis en el sector salud, déficits de millones de viviendas, inflación, devaluación, escasez, especulación, excesiva pobreza y una criminal división de la sociedad, son los resultados. Todos los males, que según los golpistas justificaron su acción, elevados a la enésima potencia, con el agravante de que, los inmensos recursos que le entran al tesoro nacional, por concepto de la venta del petróleo, Chávez los regala a manos llenas y el equipo de gobierno es el más inepto de la historia. Por sus ejecutorias os conoceréis.
En medio de ese mar de calamidades, Chávez, organiza un jolgorio militar para celebrar, los 20 años del primitivo y sangriento golpe de estado. BsF 20 millones (Bs. 20 mil millones) calculan, dilapidó en esa celebración, mientras en los hospitales no hay una curita, los damnificados trancan calles, avenidas y autopistas reclamando viviendas, los empleados de la administración pública de Venezuela – Los de Nicaragua cobran bonos en dólares con dinero venezolano – exigiendo mejoras en los salarios y la infraestructura pública cayéndose a pedazos por falta de mantenimiento, mientras gastan esa millonada en circo sin pan. Una desgracia total.

El 4F de 2012, fue propicia la oportunidad, para que a Chávez, le masajearan el ego. Lo tratarán como el líder providencial, el único, el insustituible, el indispensable, la reencarnación del Libertador, olvidando ex profeso, que Bolívar, como reza el epígrafe de este artículo, siempre alertó acerca de esas desviaciones mesiánicas. El pueblo os juzgará el 07 de octubre. Contra las botas, hay que votar. En las urnas electorales será la batalla cívica y allí los gorilas, que enseñan el pelaje en los desfiles militares, salen con las tablas en la cabeza. Nada que celebrar y mucho que lamentar.