domingo, 19 de febrero de 2012

El lenguaje de la campaña electoral presidencial

Moral y luces son nuestra primeras necesidades
Simón Bolívar (1783–1830)
Discurso ante el Congreso de Angostura 15/2/1819
Libertador de Venezuela.

Toda sociedad tiene dos necesidades básicas. La MORAL basada en los principios de la ética, la honestidad, para orientar el buen comportamiento de la ciudadanía y LUCES que implica estudio, conocimiento, preparación y sabiduría que ilumine la mente de los hombres y mujeres en la sociedad. El 15 de febrero de 2012, en la sesión solemne que celebró la honorable Asamblea Nacional, para conmemorar el 193 aniversario del discurso de Bolívar ante el Congreso de Angostura, pareciera que nuestro primer magistrado, no solamente obvio la frase, que sirve de epígrafe a este artículo, sino que se comportó a contrapelo de las orientaciones de nuestro libertador. Por lo que expresáis os conoceréis.
El Presidente Chávez, que se autoproclama bolivariano hasta la médula, en plena sesión solemne, ofreció un discurso violento, lleno de lugares comunes, irrespeto, vulgaridad, insultos, clichés ideológicos. Un lenguaje soez, escatológico y de baja estofa en boca de un primer mandatario y en un escenario sagrado de la patria, nos indica, que la campaña electoral que se iniciará en los próximos meses, contará con un contendor sereno, hablando de unidad, esperanza y progreso y otro esquizofrénico y paranoico, con serias dificultades para entender la sociedad del presente y el futuro. La diferencia es abismal.

Henrique Capriles Radonski, electo en elecciones primarias abiertas, con una credencial de legitimidad extendida por el soberano, ha dicho que no lo eligieron para pelear con nadie. Es el candidato de las grandes mayorías de venezolanos que esperan y aspiran un lenguaje sereno, de paz, sosiego, unidad, digno de un estadista y además esperanzador, futurista, de progreso y con la vista puesta en la solución de los graves problemas que se han acrecentado en estos últimos 15 años. El venezolano está hastiado del lenguaje violento, guerrerista, militarista, escatológico y divisionista. Los pueblos crecen, se desarrollan y logra niveles óptimos de calidad de vida en paz y tranquilidad. No busquemos a Dios por los rincones. 

La gente quiere un lenguaje de altura. Discursos programáticos, cortos y precisos. Como se solucionará el problema de la inseguridad, la vivienda, la corrupción, el empleo, la salud, la educación, la pobreza, etc. Como lograremos unificar la sociedad venezolana, mejorar la productividad, echar a andar el aparato productivo del país, continuar masificando la educación, mejorando  y optimizando su calidad. Como alcanzaremos consensos que permitan ejercer un verdadera democracia participativa, protagónica y hacer el estado más eficiente y útil a los ciudadanos y profundizar la descentralización. Esos son los retos de futuro. La confrontación estéril y escatológica es para los trogloditas. Vamos de cara al futuro.

La campaña electoral es una batalla cívica. Una confrontación de ideas luminosas. Una oportunidad brillante para que los contendientes, con un lenguaje claro, lúcido, coherente y educado que nutran y fortalezcan la moral del pueblo, expongan como van a resolver los problemas y dejen atrás los careos estériles. Moral y luce, pues.