jueves, 20 de enero de 2011

El candidato presidencial de la sociedad democrática

El futuro no pertenece a quienes saben
esperar, sino a quienes saben prepararse
Eleuterio Manero (1861 – ?)
Religioso agustino español.


Hay un compromiso ineludible, inexcusable e irrevocable de la sociedad democrática. El candidato presidencial y seguro presidente de todos los venezolanos, a partir del primer domingo de diciembre del año 2012, tiene que seleccionarse en elecciones primarias. La aspiración de todos es que, sean comicios abiertos, participativos y en donde puedan sufragar todos los electores debidamente inscritos en el Registro Electoral Permanente. Es condición sine qua non. Vacilar es perderse, como lo sentenció nuestro Libertador Simón Bolívar en Angostura.

Es obvio, que los candidatos que participen en esas primarias abiertas, tienen que reunir algunas condiciones que indefectiblemente serán escrutadas rigurosamente por los ojos de los electores. En mi humilde opinión, deben poseer una gran capacidad para el diálogo, el entendimiento y la concertación de esfuerzos. Atrás deben quedar los liderazgos individuales, mesiánicos y megalómanos. Esa cualidad debe ir acompañada por una vigorosa fortaleza moral y ética, que logre convocar a las mejores capacidades, estén dónde estén y, que tengan compromiso con el presente y el futuro del país. La responsabilidad es de todos.

El candidato presidencial de la sociedad democrática, debe provenir de los sectores populares, ostentar una larga y dilatada carrera de hombre público. Calificación adecuada para ejercer el cargo de más alta responsabilidad de la República. El elegido tiene que poseer una probada vocación de servicio, valentía para enfrentar los retos del presente y tomar las decisiones del futuro. En estos tiempos de turbulencia política, acrecentamiento de la división, siembra de odios y violencia provocada, desde las más altas esferas del poder, hay líderes que han demostrado con creces, que calzan esos puntos de intrepidez, arrojo y coraje. Negarlo es mezquino e inobservancia de la realidad.

El conocimiento de los problemas del país, la conexión con lo todos los sectores de la sociedad venezolana, sólo la poseen quienes han estado, están y estarán siempre en el ruedo. El Dr. Antonio Ledezma, actual y legítimo Alcalde Metropolitano, que antes fue alcalde de Caracas, gobernador del extinto Distrito Federal, senador, diputado y experimentado líder político, reúne esas condiciones excepcionales para dirigir los destinos de la República. Ideológica, doctrinaria y filosóficamente blindado y nadie puede dudar de su honestidad, coraje, valentía y capacidad. Los hechos y realidades están a la vista.

Vamos a las elecciones primarias para seleccionar el candidato presidencial de la sociedad democrática. El compromiso de todos: apoyar con todas las fuerzas e irrestrictamente al que resulte ganador de esos comicios que tienen que ser limpios, transparentes e impecables. Eso nos permite, con el respeto debido a las demás opciones, que seguro serán también muy respetables y llenas de virtudes, asomar el nombre de Antonio Ledezma, que ha sabido esperar y prepararse. No hay dudas, es un candidato de lujo. No hay que buscar a Dios por los rincones.