lunes, 4 de julio de 2011

Un buen momento para la reconciliación nacional

La enfermedad es la madre de la modestia
Robert Burton (1577 – 1640)
Clérigo y erudito inglés.


Cuando Chávez intentó el sangriento golpe de estado el 4 de febrero de 1992, hubo muchos muertos, violaciones a la Constitución y, la utilización de las armas del pueblo, para intentar derrocar a un gobierno legítimamente electo. Fueron muchas infracciones en sólo momento, que implicaban una larga condena “privado de libertad”, como eufemísticamente llaman ahora a los presos. El Presidente Caldera, en una muy polémica decisión lo indultó. Fue un gesto de magnificencia, benevolencia y magnanimidad, que lo enalteció como ser humano y estadista. Los venezolanos somos de esa catadura. Chávez regresó a la calle con todos sus derechos y los ha ejercido al extremo de alcanzar la primera magistratura del país. Bueno o malo es la realidad.

Es bueno recordar estos hechos a propósito de los quebrantos de salud del Presidente Chávez. Robert Burton en su largo ensayo (The Anatomy of Melancholy), Anatomía de la Melancolía, acuño la frase que sirve de epígrafe a este artículo. Todos somos vulnerables. La enfermedad, como el ladrón, no avisa cuando nos va a atacar. Esa sorpresa nos coloca en una situación de indefensión. Cuando tenemos severos problemas de salud, por muy poderoso que seamos, por más altas investiduras que ostentemos, por más poderes que se acumulen, cuando nos percatamos, somos unos pobres poderosos solitarios y desamparados. Hay que vivirlo para decirlo.

Como la enfermedad es la madre de la modestia, ahora que el Presidente está en esa lamentable situación, es un buen momento para que en sus reflexiones, pueda vislumbrar la reconciliación del país. Es buen momento para que piense en la magnanimidad que acompañan a los grandes hombres en lo momentos estelares de su historia. Esa magnanimidad con la cual actúo el Dr. Caldera en su caso, lo bajó tranquilo al sepulcro y en este momento, puede ser utilizada ahora, para permitir la liberación de lo presos políticos y que todos puedan, igual que usted Presidente, acudir a los mejores centros de salud en busca de aliviar sus enfermedades y rodeado de sus familiares amigos. Un bello gesto, dice más que mil palabras.

Es un buen momento Presidente. Piense en la salud de la jueza Afiuni, la de Peña Esclusa, la de los comisarios y muchos otros presos políticos que necesitan regresar a reunirse con su familia. Es un buen momento para que el Presidente actúe magnánimamente y permita el retorno a la patria de los exiliados y perseguidos políticos. Todos somos hijos de Bolívar, todos somos hijos de esta patria y todos somos, con nuestros errores y virtudes, venezolanos y patriotas. ¿Qué pensemos distinto? Obvio. Eso no se discute.

Creo, que es un buen momento, para que los más de 20 mil despedidos de PDVSA, de “nuestra” industria nacional, le sean reconocidos sus derechos. Hay muertos, enfermos, crisis familiares, mucho dolor y necesidades. Ese dolor Presidente, que usted debe sentir, en estos momentos difíciles de su vida, como consecuencia de sus quebrantos de salud, los sintieron, lo viven y lo sienten muchas familias venezolanas. Es un buen momento para la reconciliación nacional. Presidente registre en lo más profundo de su alma ese sentimiento de magnanimidad. Es buen momento para la reconciliación nacional. ¡Salud Presidente! y no olvide, que “la enfermedad es la madre de la modestia” Larga vida y una pequeña dosis de humildad. Clemencia le dieron y clemencia debe dar. Amor con amor se paga. Dios, Bolívar y la patria os premiarán.